
Desayunar en la cama
Desayunar en la cama resulta especial porque el día no tiene que empezar de inmediato. Quedarse bajo las sábanas con un café, un té y algo delicioso al alcance de la mano puede convertir una mañana cualquiera en una pequeña celebración. Piensa en qué haría que la experiencia fuera memorable para ti. Podrían ser varios platos pequeños o simplemente una bebida caliente y tu dulce favorito. Dile a tu pareja o acompañante de viaje qué te apetecería, en lugar de esperar que lo adivine. Si preparas la sorpresa para otra persona, averigua primero y con discreción qué alimentos y bebidas prefiere. Elige una mañana sin horarios ajustados y acordad quién se encargará de prepararlo todo. Deja lista la noche anterior una bandeja estable, la vajilla adecuada y algunas servilletas para tener más tiempo de relajarte cuando llegue el desayuno.





